Topos: escondidos ante la represión franquista

El drama de las guerras no se limita únicamente a las víctimas que causan, además perdura en las situaciones que, en consecuencia, se derivan y se prolongan. En los años posteriores a 1939, cuando oficialmente se diera fin a la Guerra Civil española, ante la represión franquista muchos combatientes, simpatizantes y cargos públicos del legítimo Gobierno republicano tuvieron que esconderse. Eran habituales las batidas de búsqueda, los registros en domicilios y los controles policiales en las calles y carreteras. Su persecución era persistente y si se les encontraba su ejecución era más que probable.

Si en el territorio español ya resultaba muy arriesgado tratar de huir, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial se vuelve prácticamente imposible. Las fronteras españolas se cierran y la situación política de los países vecinos resulta menos favorable. Portugal estaba bajo la dictadura de Salazar, aliado de Franco, Marruecos, bajo el régimen franquista y el territorio francés se encontraba bajo ocupación nazi. Las personas que trataban de huir, si no lograban llegar a un país auténticamente democrático, eran apresadas y entregadas a las fuerzas franquistas, como es el caso de Juan Hidalgo, huido a Portugal y entregado a las fuerzas del régimen.

Ante la imposibilidad de escapar de la muerte o huir a otro lugar, ocultarse era la única opción inmediata de supervivencia para estas personas que, en su encierro, se alimentaban siempre de la esperanza de poder cambiar su situación. El uso del término “topo” para referirse a estas personas se les debe a los periodistas Manuel Leguineche y Jesús Torbado, autores del libro Los topos, publicado en 1977. En él se narran las vivencias de 24 personas que sufrieron la oscuridad, la represión y el miedo durante años, en algunos casos durante décadas. Lejos de lo que en principio se podían haber imaginado, la situación que les había empujado al encierro en sus propias casas, dentro de infames agujeros o encajados en dobles muros, se prolongó durante treinta largos años. Hasta que, finalmente, en 1969 un documento publicado en el Boletín Oficial del Estado anunció la amnistía que perdonaba los supuestos crímenes cometidos durante la Guerra Civil. Aunque también hubo quien por miedo no salió del agujero hasta la muerte de Franco.

Algunos de los casos más conocidos fueron el de Manuel Cortés Quero, último alcalde republicano de Mijas (Málaga), protagonista del documental 30 años de oscuridad, que permaneció escondido entre 1939 y 1969 o el caso de Eulogio de Vega, alcalde socialista de Rueda (Valladolid), que estuvo oculto hasta 1964. Quizá, uno de los que más se prolongó fue el caso de Protasio Montalvo, alcalde de Cercedilla (Madrid), que estuvo oculto hasta 1977, cuando ya se hubo iniciado el proceso de transición.

Durante estos encierros forzados las mujeres tomaron un papel de gran peso, ya que tenían que trabajar muy duro para sacar ellas solas la familia adelante. Muchas debían pasar el día entero fuera de casa para ganarse miserablemente el pan sin saber lo que podía estar aconteciendo en sus hogares. Cuando volvían, en el interior de sus casas vivían el auténtico drama de la pérdida de la libertad, en el más absoluto secreto. La tensión soportada por las mujeres y la familia con los que compartían el secreto era continua, siempre con temor de que pudiera ser descubierto. Como medida de precaución, también era común ocultar la presencia del “topo” en la casa a los hijos/as y nietos/as menores, hasta alcanzada un mínimo de madurez.

A día de hoy, los testimonios de familiares directos/as que de un modo u otro también han vivido la represión, nos acercan a través de sus propias experiencias y recuerdos al horror del cautiverio, pero también nos acercan a una realidad que las personas represaliadas no tuvieron ocasión de contar por sí mismas. Además, nos ofrecen una perspectiva del gran drama colectivo que marcó sus vidas y las de las personas más allegadas, en una época no tan lejana. El objetivo de este trabajo documental es no dejar que estos hechos de la historia reciente caigan en el olvido.

Film: 30 años de oscuridad

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