Zinea eta giza eskubideen iv. Topaketak.

TERRORISMO INTERNACIONAL

Cuando el 11 de septiembre de 2001 dos aviones de pasajeros derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York, otro impactó contra el Pentágono y otro más se estrelló en Pennsylvania, el terrorismo islamista no sólo mató a casi tres mil personas, sino que alcanzó un eco planetario y demostró al mundo su enorme poder desestabilizador y destructivo.

Las consecuencias del atentado se han dejado sentir y aún perduran en todos los órdenes de las relaciones internacionales, marcadas por el intervencionismo belicista de la Administración Bush, que se ha embarcado en una unilateral y difusa estrategia de lucha contra el terrorismo, plasmada primero en la guerra de Afganistán y después en la mundialmente protestada guerra de Iraq, que ha degenerado en un laberíntico fiasco; una estrategia en la que asoman también espurios intereses económicos y geopolíticos, y que en gran medida ha alimentado aquello que decía combatir.

Hoy el mundo, en definitiva, parece menos seguro que en 2001. Sólo una reconducción de la política exterior estadounidense y una atención real de los problemas de las regiones conflictivas del planeta pueden rebajar la tensión actual.