“Obediencia debida” y dilema moral

En Irán se llevaron a cabo en 2019 el 38% de las ejecuciones confirmadas en todo el mundo, concretamente al menos 251, según datos de Amnistia Internacional. Se trata del segundo país, después de China, que más ejecuciones realizó. En su código penal contempla la pena de muerte, con un sistema político tildado frecuentemente como una férrea dictadura teocrática.

¿Qué sucede si los soldados que realizan el servicio militar obligatorio se ven obligados a participar en las ejecuciones? ¿Y si uno de los cometidos de las y los funcionarios de prisiones es el de ser verdugo?

El dilema moral emerge. La balanza se tambalea entre cumplir una orden legal amparándose en el discutido principio de la "obediencia debida" a superiores jerárquicos o, por el contrario, rebelarse, objetar y poner en riesgo o renunciar a la libertad, al proyecto de vida personal y al futuro.

Y es que, a pesar de la obligatoriedad de las órdenes jerárquicas, las personas, en base a su libertad, pueden tener diferentes vías de acción. "Al ser humano se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino", afirmaba el conocido psiquiatra y superviviente del holocausto nazi Viktor Frankl.

Así, los posibles caminos se bifurcan en acatar la orden, bien por miedo a las represalias o bien por situar la ley por encima de la propia conciencia; o, por el contrario, en rebelarse y desobedecer ante la imposibilidad de vivir con la culpa de haber cometido un acto causante de un daño irreparable, y por lo tanto, defender que la libertad y la conciencia están por encima de la ley.

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Film:La vida de los demás