Cine y Memoria
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29 abrilMes fantômes arméniens
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30 abrilLa noche está marchándose ya
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2 mayoRedlight to Limelight
Tres billetes para el tren de sombras
Begoña del Teso
Las tres propuestas del Festival de Cine y Derechos Humanos de 2026 en Tabakalera demuestran, una vez más, que el Cine es un paraíso y un infierno, un cielo y un hades.
Todos esos lugares están poblados por fantasmas. Algunos amados. Otros detestados. Un paraíso donde reinan las sombras, un inframundo donde el barro te anega el alma. Las tres propuestas sentencian también que todas las cámaras son La Cámara, todas las pantallas, La Pantalla. Y todos los cines, El Cine.
Tamara Stepanyan, hija de Vigen, uno de los actores más venerados por el público de su país (50 películas, 60 programas de TV, 43 espectáculos creados y producidos en distintas lenguas y distintos países, más de 100 personajes protagónicos interpretados…), nos ofrece en Mes fantômes arméniens un paseo por el amor al cine y por la muerte de miles y miles de personas. No solo durante la deportación forzosa y el exterminio sistemático llevados a cabo entre 1915 y 1923 por el gobierno de los Jóvenes Turcos, genocidio que aún hoy Turquía se niega a admitir. También durante las largas décadas cuando Armenia, la tierra originaria de Jachaturiam, Aznavour, Rouben Mamoulian, Atom Egoyam o Zaven Najjar, fue una más de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Desaparecidas también durante el conflicto armado con Azerbaiyán por la región de Nagorno Karabaj.
El cine fue testigo de todo eso. Y lo contó. A veces era arma gubernamental. Otras, bandera del pueblo. Todo está ahí. En el tren de sombras al que nos invita a subir Tamara, la hija de Vigen Stepanyan y de una violonchelista sin igual. Tenemos en su película un nombre que recuperar. Un nombre de ese cine armenio. Recuperarlo en cualquier posible ciclo. Es el de Sergei Parajanov, a cuyo funeral acudió el pueblo entero. Un título también a ser programado, el de la primera película armenia presentada en Cannes. Fue en 1966. Fue Hola, soy yo (Barev, yes em). La dirigió Frunze Dovlatyan. Y sí, destila ese blanco y negro tan parisino de la mejor Nouvelle Vague.
La noche está marchándose ya encenderá (y apagará) la pantalla de TBK el jueves 30. Sí, el título es un verso de una canción de José Luis Perales, aquella de ¿Qué pasará mañana? Y por todos los diosecillos y todos los diablejos que le sienta bien a esta historia de un mundo a la deriva (el del 49 del Boulevard San Juan, Córdoba, la Argentina toda) en la que algunos, con razón, han detectado en su blanco y negro iluminado fantasmalmente por linternas y alguna luz de seguridad del viejo Cineclub Municipal Hugo del Carril, el sabor agraz de las uvas de la ira. Dirige una dupla de cineastas absoluta, vital, fílmicamente locos, Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini. Se encargaron también del guion. pues nadie más podría haber escrito este canto del cisne de una sala. Se encargaron de la fotografía, pues ¿quién si no ellos podría haber iluminado este resurgir final cual ave Fénix descalabrada de unos cuantos desheredados? Ese resurgimiento, tal vez efímero, a base de bandoneón, fuego en el bidón viejo y una cerveza, escena que hubiera estremecido con sus claroscuros a Lynch, Murnau y Caligari. Se encargaron del montaje. Y es que el mismo Radu Jude podría decir que resulta más fácil coser el video de un polvo loco…
El sábado 2 cambiamos el tamaño de las cámaras y de las pantallas. Redlight to Limelight es un atrevido, tierno y feroz documental apoyado por la BBC en el que un conglomerado de seres humanos que conocen el poder que otorga un teléfono móvil filman la sororidad que ejercen entre ellas las prostitutas del distrito rojo de un barrio de Calcuta, Kalighat. Barrio donde, por cierto, hay un salón cinematográfico hermosísimo, el Basusree Cinema. Sororidad y mucho más. También trifulcas. También dolor. También sexo a cambio de dinero. O de champagne. También abandono. Abuso. Y el monzón que anega las calles, los puestos de idolillos adornados con perlas (falsas, claro). Pero que no moja la pantalla improvisada. El Cine, todos los cines.