En el contexto del 23er Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián, Donostia Kultura presenta la exposición Las Tres Fronteras, comisariada por el periodista José Naranjo y el fotógrafo Juan Luis Rod, que tiene como tema principal el conflicto del Sahel occidental

22.04.2026
© Juan Luis Rod
© Juan Luis Rod

África Imprescindible - Gipuzkoa, Donostia Kultura y el Festival de Cine y Derechos Humanos, con la colaboración de la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de San Sebastián, presentan Las Tres Fronteras, que estará abierta en Aiete Kultur Etxea entre el 23 de abril y el 7 de junio.

Se trata de un conflicto a menudo ausente de los grandes medios de comunicación que, sin embargo, genera un enorme sufrimiento en Malí, Burkina Faso y Níger. La muestra recoge, a través de fotografías y textos explicativos, los efectos de esta violencia, que ha provocado miles de fallecidos y unos cinco millones de desplazados y refugiados.

Esta exposición se centra en las regiones próximas a la zona de “Las Tres Fronteras”, donde coinciden los límites de los tres países. La insurgencia yihadista estalló en Malí en 2012 pero pronto se extendió a Burkina Faso y Níger a lomos de la pobreza y la debilidad de los gobiernos de la región. La extrema violencia de estos grupos armados se combina con la de ejércitos y mercenarios, en una espiral que parece no tener fin. Los autores y comisarios de la exposición viajaron al norte de Burkina Faso, el centro de Malí y el oeste de Níger, para documentar el retroceso de los derechos humanos y las libertades. Las imágenes muestran el día a día de la población.

El Sahel es una región de extrema pobreza y vulnerabilidad que sufre con severidad el impacto del cambio climático. En este difícil contexto, distintos grupos yihadistas han logrado echar raíces sobre todo en las zonas rurales y plantar cara a Estados que no han sido capaces de frenar el avance de los radicales. La insurgencia que comenzó en el norte de Malí hoy se extiende por dos terceras partes de este país, ha entrado de lleno en Burkina Faso y en el oeste de Níger y amenaza con alcanzar a Togo, Benín y Costa de Marfil, donde ya se han producido los primeros incidentes graves.

Las fotografías pretenden mostrar el impacto del conflicto a través de las vidas de los desplazados y refugiados o del limitado acceso a la educación por parte de niños y niñas. Encontramos referencias a las localidades burkinesas de Dori y Barsalogho, las escuelas improvisadas para los menores que huyeron de sus casas y la desaparición del turismo en las ciudades malienses de Sevaré y Mopti. También podemos ver a los estigmatizados pastores de la etnia peul o los esfuerzos por recuperar la confianza de las comunidades en los pueblos nigerinos de Abala, Takasasam o Inizdan, en la región de Tillabéri.