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Niños y niñas soldado y su reintegración en la sociedad

Aprendí muchas cosas. Maté a un hombre porque le di el alto y no quiso parar. Lo mismo hice con una mujer que temía pararse, corrí tras ella y la maté. Me crucé con una niña de 12 años y le amputé sus dos manos. Justo cuando volvíamos de esta operación maté a un hombre dentro de su cabaña. Se nos había dicho que no dejásemos a nadie vivo en la aldea. (Niño de 14 años. Fuente: Amnistía Internacional)
Los niños soldados son ideales porque no se quejan, no esperan que les paguen y, si les dices que maten, matan. (Alto mando del Ejército Nacional de Chad)

En el año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos de la Niñez sobre el Uso de Niños y Niñas en Conflictos Armados. Ratificado por más de 100 Estados, el documento prohibe la participación y reclutamiento de menores de 18 años en cualquier tipo de grupo armado o servicio militar.

Según el último Informe Global publicado en 2008 por la “Coalición para Acabar con la Utilización de Niños Soldados”, todavía hoy decenas de miles de menores participan en hostilidades en al menos 86 países y territorios de todo el mundo. Esto incluye el reclutamiento ilegítimo y forzado de niños y niñas por parte de grupos armados, fuerzas gubernamentales y milicias, además del alistamiento legal en ejércitos en tiempos de paz.

El informe demuestra que, aunque cada vez existe un mayor consenso y voluntad internacional para acabar con la participación infantil en conflictos armados, la realidad es que el problema está muy lejos de solucionarse.

En tiempos de guerra los niños sirven para hacer de todo: combaten, cocinan, acarrean agua, hacen servicios de mensajería, de espías…Se estima que en la última década más de un millón y medio de niños y niñas han sufrido este tipo de abusos. La mayoría han sido sacados/as de su casa a punta de pistola, otros/as se han unido de forma “voluntaria” a la guerra ante la imposibilidad de subsistir en el entorno familiar, muchas veces destrozado por el conflicto.

Los niños/as soldado son muy útiles para sus reclutadores. Son leales, acatan órdenes sin rebelarse, no se les permite tener miedo, son fácilmente reemplazables y además cumplen una función de objeto sexual para los adultos. Esto se acentúa en el caso de las niñas, que suelen sufrir continuas violaciones y agresiones sexuales.

El coste personal que tienen que pagar es muy elevado. Si es que logran sobrevivir a la barbarie, en unos casos la insensibilización y en otros el trauma les marcan para toda la vida. Cuando el conflicto bélico llega a su fin, la mayoría se sienten totalmente huérfanos/as y perdidos/as, sin familias, sin un hogar y sin una ocupación.

Muchos países, en un intento por luchar contra el problema de la reinserción, han adoptado Programas para el Desarme, la Desmovilización y la Reintegración de los Niños Soldado (DDR). De esta manera, cuando una guerra o conflicto acaba, este tipo de iniciativas intenta reintegrar a los niños/as ofreciéndoles una alternativa de vida y ayudándoles a reanudar su convivencia en la comunidad. Con apoyo psicosocial, educación, formación profesional y proyectos para obtener ingresos, cuentan con una oportunidad para seguir adelante.

Sin embargo, uno de los problemas del DDR es el hecho de que muchos niños y niñas que han vivido este tipo de experiencias tienen miedo a revelar su identidad y por lo tanto no se registran en los programas. Les da pánico el rechazo. Además, la falta de financiación y una planificación deficiente han provocado que los resultados de estas iniciativas no hayan sido todo lo buenos que se hubiera deseado.

En este sentido, los Compromisos de París, a los que se adhirieron 58 países, marcan una serie de directrices y proporcionan orientaciones para el desarme, la desmovilización y la reintegración de menores reclutados o utilizados en conflictos armados. Fueron aprobados durante una conferencia ministerial, celebrada en febrero de 2007, organizada por UNICEF y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia.

En el marco internacional también se han tomado las primeras medidas para determinar la responsabilidad penal individual de quienes hagan uso de menores en hostilidades. En el 2002 entró en vigor el Estatuto de la Corte Penal Internacional (CPI). En este contexto, Thomas Lubanga, fundador y cabecilla de la Unión de Patriotas Congoleses, ha sido llevado ante este tribunal Internacional acusado de crímenes de guerra por la utilización de menores de 15 años en las filas militares de esa fuerza rebelde. Este juicio marcará un hito en el mundo en general y en la República Democrática del Congo en especial, donde en muchas ocasiones responsables de terribles crímenes han salido impunes.

Fuera de África, muchos países de Europa y América aplican una doble moral. Por un lado, critican la utilización de niños y niñas soldado, y sin embargo aceptan menores entre sus fuerzas armadas. En el Reino Unido la edad mínima para alistarse (voluntariamente) en las Fuerzas Armadas son los 16 años. Otros países europeos donde las Fuerzas Armadas aceptan a niños de 16 años son Bélgica, Bosnia, Irlanda, Eslovaquia y Suiza.

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