Película: Girls & Gods
© Golden Girls Film

En el debate contemporáneo sobre igualdad y religión, el feminismo ha venido reflexionando sobre el lugar desigual que se otorga a las mujeres en las religiones mayoritarias. Sus análisis señalan la misoginia y las formas de sometimiento —sutiles o no tanto— que se normalizan a través de roles que refuerzan la autoridad tradicional de los hombres.

Al hilo de estas reflexiones, colectivos cristianos feministas como Voices of Faith, presente en distintos países, o Revuelta de Mujeres en la Iglesia en el Estado español, junto a iniciativas como Emakumeen Aldarria en Euskadi, alzan la voz. Buscan denunciar las múltiples formas de injusticia e invisibilización que sufren las mujeres en la Iglesia. Asimismo, exigen que esta se convierta en una comunidad de iguales, donde la mujer sea reconocida como sujeto de pleno derecho.

Estas reivindicaciones se inscriben, además, en un contexto en el que la religión y la igualdad se plantean a menudo como términos incompatibles, lo que sitúa a muchas mujeres creyentes ante conflictos personales y colectivos a la hora de ejercer su libertad religiosa. Ante ello, muchas voces reclaman que, también dentro de las religiones sean cuales sean, se garanticen los derechos humanos y la autonomía de las mujeres.

Por último, conviene preguntarse desde qué lugar hablamos cuando debatimos sobre religión e igualdad. En nuestras sociedades, las mujeres creyentes de distintos credos son a menudo juzgadas desde miradas atravesadas por el androcentrismo y el racismo. Así se ve, por ejemplo, en algunos debates sobre las mujeres musulmanas, en los que el ejercicio de sus derechos se utiliza para alimentar discursos de odio.